Domingo 27, desde la distancia

Hace una semana que he vuelto y por primera vez me he puesto a leer aquellas palabras que escribí la noche antes de comenzar mi viaje. Leer algo escrito días antes te ayuda a entender más cómo eres. Te ayuda a analizar lo que has sentido en cada momento y a darnos cuenta de cómo cambiamos en tan solo unos días. A veces no recordamos ni nuestras propias palabras.

 

Mis últimas reflexiones en ese primer capítulo del diario hacen referencia hacia mi obligación personal de tener que trasmitir lo vivido allí. Y me choca precisamente por cómo he vuelto del viaje.

 

He vuelto con pocas ganas de hablar, tengo que reconocerlo. Tanto física como psicológicamente he venido bastante tocada. Tampoco es que lo esté pasando mal pero no me siento muy ubicada. Pero lo más frustrante de todo es que no tenga ganas de hablar o me cueste reflexionar sobre lo vivido.

Supongo, ahora que han pasado los días, que por un lado es una realidad que me ha chocado mucho conocer tan de cerca pero sobre todo creo que mi desgana proviene de pensar lo difícil que es conseguir ayudar a cambiar la situación de estos países. A cada cosa que veía, realmente pensaba “estas cosas las he visto por la tele” pero no es lo mismo. Ahora me he dado cuenta. La televisión nos deshumaniza y desensibiliza mucho más de lo que nos damos cuenta. Viviéndolas allí, durante unas horas con esa gente mirándote a los ojos del mismo modo que tú les miras a ellos, sentirte dentro de ese cuadro, eleva los sentimientos de una manera que creo es difícil de imaginar si no has vivido.

Pienso en cómo es su vida y claro que creo que tiene que mejorar. Y no es que tengas que tener una vida similar a la nuestra para ser felices, de hecho prefiero que tampoco la tengan. Estamos demasiado viciados con llenar nuestro tiempo libre y nuestros insignificantes dilemas del día a día.  Aunque no necesiten vivir como nosotros hay muchas cosas que tienen que cambiar en sus vidas. No me gusta que estas gentes miren a los blancos como una mina de la que sacar dinero fácil, no me gusta que la corrupción esté a pie de calle, no me gusta que los gobiernos, instituciones y empresas tengan otras cosas en las que pensar, no me gusta ver niñas cargando con un bebe todo el día a la espalda, no me gusta ver a una mujer de 60 años sudando a chorros llevando una garrafa de diez litros de agua encima de su cabeza, no me gusta que éstas historias se repitan y multipliquen por doquier. Me desquicia, me enerva, me turba.

No me gustan muchas cosas, pero tampoco sé cómo acabar con ellas, supongo que por eso mi boca se mantiene cerrada, aunque mi cabeza no pare de dar vueltas. Impotencia e indignación mezclados en combinación perfecta para trastocar a un ser humano como yo.

Ana Sirvent

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Acerca de misionstopmalaria

Esta blog nace para recoger las experiencias y vivencias de dos jóvenes españolas que viajarán a Kenia para grabar un documental sobre malaria con la campaña Stop Malaria Now!.
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3 Respuestas a Domingo 27, desde la distancia

  1. Félix César Descalzo Gómez dijo:

    Nada cambiará en los demás mundos mientras no haya cambios en el primero. Los cambios deben iniciarse desde el núcleo atómico de la consciencia de cada uno, siendo testigo directo -como tú has tenido oportunidad de vivirlo- o abriendo bien los sentidos para recibir lo que los demás nos entregan -como yo y otros muchos que habrán seguido tu viaje, y que esperan ver pronto el trabajo documental de todo el equipo-. Crear una consciencia de que nuestra forma de vida debe cambiar es la mejor manera de empujar por un cambio en el resto de paises oprimidos económica y socialmente.

    • Hola Felix oye estoy buscando tu bitácora pero no la encuentro
      a ver si me pasas la dirección

      gracias por leer el diario y comentarlo …. lo más frustrante de todo esto, como pongo en mi último texto, es que lo que dices no sirve de nada… con comentarios como el tuyo sientes que hay gente que lo entiende
      un saludo

  2. sick dijo:

    Estaba leyendo tu entrada…le has puesto palabras a mis pensamientos y has vivido ese algo que yo tengo miedo a vivir.. la tristeza y el sufrimiento de los demás es lo peor que los ciegos pueden ver.
    Seguiré este blog de cerca, ánimo en tu lucha.

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